Plaza de Toros de Toro: Una Joya Histórica de Madera y Tradición

Construida en 1828, la Plaza de Toros de Toro (Zamora) se erige como una de las plazas más antiguas de España. Más que un recinto taurino, es un monumento vivo que traslada al visitante a la estética de los siglos pasados, conservando una esencia que la hace única en el panorama nacional.

Arquitectura Singular: El Corral de Comedias Taurino

Lo que hace verdaderamente especial a esta plaza es su sistema constructivo y su estética. A diferencia de las grandes plazas de piedra o ladrillo visto, en Toro predomina la arquitectura tradicional:

  • Materiales Auténticos: La estructura se basa en el uso de madera, tapial (barro compactado) y ladrillo de tejar.

  • Estética Castellana: Su diseño, con tendidos y balconcillos cubiertos, guarda una asombrosa similitud con los antiguos patios de comedias castellanos, dotándola de un aire íntimo y pintoresco.

  • Soporte Original: A pesar de las reformas, el monumento mantiene sus elementos de soporte originales en madera y adobe, respetando las técnicas de construcción del siglo XIX.

Historia, Abandono y Renacimiento

La historia de la Plaza de Toros de Toro es una crónica de supervivencia y recuperación del patrimonio:

  1. Esplendor: Durante décadas, su albero fue pisado por las ganaderías y figuras más relevantes de la tauromaquia.

  2. Crisis y Recuperación: Tras un periodo de abandono, el Ayuntamiento de Toro adquirió la plaza en el año 2000 para evitar su desaparición.

  3. Protección Monumental: En 2008, recibió el máximo reconocimiento patrimonial al ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento.

  4. Restauración Integral: Entre 2008 y 2010, se llevó a cabo una minuciosa labor de restauración que permitió su reinauguración en julio de 2010.

Un Imprescindible en tu Visita a Toro

Hoy en día, la plaza no solo es un lugar para festejos taurinos, como la famosa Fuente del Vino, sino que es una parada obligatoria en cualquier ruta monumental por la ciudad. Su reciente reforma permite apreciar la maestría de los carpinteros de armar y la sobriedad del barro, convirtiéndola en un escenario polivalente para la cultura.