Miradores de Toro: Los mejores balcones sobre el río Duero
La ciudad de Toro, asentada sobre una imponente atalaya natural, ofrece al visitante una de las experiencias paisajísticas más bellas de Castilla y León. Sus miradores no solo son puntos de observación, sino espacios de paz donde la historia de la ciudad se funde con la inmensidad de la Vega del Duero.
El Paseo del Espolón: Un balcón infinito
El Paseo Mirador del Espolón es el recorrido más emblemático de la ciudad. Inaugurado en 2008 y diseñado por los arquitectos Ángel Casaseca y Claudio Pedrero, este espacio bordea el precipicio de las barranqueras, ofreciendo una sensación de libertad única.
-
Vistas Panorámicas: En días despejados, la visibilidad alcanza pueblos situados a más de 20 kilómetros de distancia. Es el lugar perfecto para contemplar el Puente Mayor y el serpenteante cauce del río Duero.
-
Ruta Monumental: El paseo actúa como un cordón umbilical que une los dos tesoros de Toro: la majestuosa Colegiata de Santa María la Mayor y el histórico Alcázar, actual punto de información turística.
-
Diseño y Accesibilidad: A través de una serie de rampas y escaleras integradas en la atalaya, permite un paseo relajado a espaldas de los grandes templos, ideal para la fotografía y el descanso.
Plaza de la Magdalena: Paisaje y Espiritualidad
Ubicada entre la Iglesia de San Salvador de los Caballeros y el Monasterio de Santa Sofía, la Plaza de la Magdalena alberga un mirador con una mística especial. Su ubicación permite contemplar el paisaje desde una perspectiva más íntima y recogida.
-
Punto de Partida: Desde este mirador comienza un recorrido lleno de devoción. Siguiendo la emblemática Calle del Canto, el visitante puede caminar hacia:
-
El Monasterio del Sancti Spiritus.
-
La Ermita de la Virgen del Canto, donde reside la patrona de la ciudad.
-
Consejos para tu visita:
-
La «Hora de Oro»: Visita el Espolón al atardecer; la luz sobre la vega toresana crea un espectáculo de colores ocres y verdes que no tiene igual.
-
Relajación: Aprovecha los bancos situados tras la Colegiata para practicar la observación «en lontananza», un ejercicio perfecto para desconectar del estrés diario.
